El suicidio de Hossam Hassan

2 octubre, 2026

A veces, un hombre no necesita que nadie lo empuje desde la cima para caer. Solo tiene que convencerse de que ha crecido por encima del lugar en el que se encuentra, de que su éxito reciente lo ha elevado por encima de las críticas y del escrutinio.

Esta es la historia de Hossam Hassan en este momento. Alcanzó la cima de la gloria con Egipto al clasificarse para el Mundial, y luego se propuso demoler, con sus propias manos, la imagen que había construido.

Nadie niega que Hossam Hassan haya trabajado duro, ni que haber llegado al Mundial sea un gran logro que quedará para siempre asociado a su nombre. Pero el éxito no te concede una varita mágica. No hace que cada decisión que tomas sea la correcta, ni implica que quien esté en desacuerdo contigo entienda nada.

El éxito debería hacerte más sereno, más dispuesto a ver tus errores, capaz de aprovechar lo que has logrado en lugar de verlo como el final del camino.

El problema comenzó cuando esa sensación de éxito se convirtió en una actitud de superioridad. El diálogo se volvió más áspero. La irritación se infiltró en situaciones que nunca pedían tal confrontación.

A partir de ahí surgieron crisis una tras otra. Primero las declaraciones impactantes sobre Mohamed El Shenawy, luego la controversia en torno a Mohamed Salah y su salida del campamento de la selección, hasta que todo el asunto se hizo mucho más grande que un conjunto de decisiones técnicas.

Martín Arancibia

Martín Arancibia

Soy Martín Arancibia, periodista deportivo apasionado por las historias que nacen en el fútbol argentino. Me especializo en crónicas y análisis que buscan ir más allá del resultado. Creo que cada partido es una oportunidad para contar algo que conecte con la gente.