¡No lo hagas! Beber Coca-Cola con gastroenteritis es un error gravísimo, advierte el Dr. Jimmy Mohamed

19 febrero, 2026

Crédito: © Abdullah Firas/ABACA/Shutterstock

En muchas casas, abrir una lata de Coca-Cola cuando aparece una gastroenteritis sigue siendo un reflejo casi automático. Sin embargo, el médico francés Jimmy Mohamed ha explicado en una crónica de RTL que esta costumbre es “claramente contraproducente”. Detrás del gesto aparentemente inofensivo, hay razones fisiológicas que justifican el rechazo de esta bebida en un episodio de vómitos y diarrea.

Por qué el refresco puede empeorar los síntomas

El principal problema es la osmolaridad: el exceso de azúcar del refresco atrae agua hacia el intestino y puede agravar la diarrea. A la vez, el patrón de sales es inadecuado, porque no aporta los electrolitos necesarios para una rehidratación eficaz. La cafeína añade otra dificultad, al ejercer un efecto diurético que incrementa la producción de orina y, por tanto, la deshidratación. En resumen, la bebida carece del equilibrio de glucosa y sodio que el organismo necesita para recuperar el volumen perdido con los vómitos y la diarrea.

La “Coca sin gas” no es la excepción

Muchas personas creen que agitar y “desgasificar” la Coca-Cola la vuelve más digestiva. Pero, incluso sin burbujas, el problema persiste: el azúcar sigue alto y la cafeína continúa presente. La ligera mejora de la nausea que algunos notan suele ser un alivio transitorio, más relacionado con sorbos pequeños y fríos que con las propiedades de la bebida. De hecho, convertir un refresco en un “remedio” casero perpetúa un mito sin base científica sólida.

Lo que señalan los expertos

La prioridad real ante una gastroenteritis es reponer agua y sales de forma progresiva. Por eso, en su intervención, Jimmy Mohamed insistió en fórmulas con una proporción correcta de glucosa y sodio, similares a las soluciones de rehidratación oral. En sus palabras: “No hay que beber Coca-Cola, es preferible recurrir a opciones con mejor perfil de hidratación”. La idea central es sencilla: la rehidratación requiere una mezcla adecuada de agua, azúcar y sal, no un líquido azucarado con cafeína.

“Cuando los vómitos no cesan, es señal de que el estómago está vacío, y lo útil es una pequeña cantidad de azúcar bien tolerada en intervalos regulares”, explicó el médico, subrayando que la clave es la tolerancia y la progresión cuidadosa del aporte.

Fármacos citados y sus límites

En casos seleccionados, algunos medicamentos pueden ayudar a modular la diarrea. El “Smecta” (a base de diosmectita) actúa como adsorbente, pero no se recomienda en menores de dos años y su beneficio es modesto. La loperamida (Imodium) frena el tránsito, con el riesgo de enlentecimiento excesivo si se utiliza de forma inapropiada. El racecadotrilo (Tiorfan) reduce la secreción intestinal y mejora la reabsorción de agua, mostrando utilidad para limitar la deshidratación. En todos los casos, el empleo debe valorar edad, síntomas y posibles contraindicaciones, y no sustituye la rehidratación adecuada.

Mitos culturales y por qué persisten

La “receta” del refresco se transmite por tradición familiar y por experiencias aisladas que se interpretan como prueba. La dulzura aporta una sensación de bienestar momentáneo y el efecto “placebo” puede ser fuerte cuando se buscan alivios rápidos. Además, en episodios leves que ceden por su curso natural, se atribuye el mérito a la Coca-Cola cuando, en realidad, la mejoría habría llegado de todos modos. Entender estos sesgos ayuda a abandonar hábitos que no aportan beneficios y que, en ocasiones, añaden riesgos.

Señales de alerta y sentido común

Aunque la mayoría de las gastroenteritis se resuelven solas, hay signos que merecen atención médica. La persistencia de vómitos intratables, diarrea con sangre, fiebre alta mantenida o signos de deshidratación severa (sed intensa, boca seca, orina escasa, mareo) justifican un seguimiento profesional, especialmente en niños, mayores y personas con enfermedades crónicas. El objetivo no es demonizar una bebida, sino recordar que no es la herramienta adecuada para este problema.

Puntos clave para tener en mente

  • El alto contenido de azúcar y la cafeína del refresco favorecen la deshidratación y la diarrea.
  • La rehidratación efectiva requiere electrolitos y una relación adecuada de glucosa y sodio.
  • Los fármacos como diosmectita, loperamida y racecadotrilo tienen indicaciones y límites concretos.
  • La “Coca sin gas” no corrige el desequilibrio osmótico ni aporta las sales necesarias.
  • La valoración de señales de alarma y la consulta profesional son claves ante cuadros persistentes.

Más allá del mito: información que empodera

Abandonar la “cucharada” cultural del refresco no significa perder un aliado, sino reemplazarlo por medidas con mejor evidencia. La voz de especialistas como Jimmy Mohamed invita a revisar costumbres y a priorizar la hidratación inteligente sobre soluciones aparentes. En última instancia, elegir lo que mejor favorece la recuperación es un acto de cuidado propio tan simple como decisivo.

Martín Arancibia

Martín Arancibia

Soy Martín Arancibia, periodista deportivo apasionado por las historias que nacen en el fútbol argentino. Me especializo en crónicas y análisis que buscan ir más allá del resultado. Creo que cada partido es una oportunidad para contar algo que conecte con la gente.