Milito y Verón, excompañeros, llevan a sus clubes de la infancia a disputar la final del Clausura

27 enero, 2026

En 2010 eran compañeros de equipo, ambos formaban parte de la fallida tentativa de Argentina por recuperar la Copa del Mundo que se desmoronó ante Alemania. Ahora Diego Milito y Juan Sebastián Verón estarán en lados opuestos de la final del Clausura 2025 – no en el campo ni siquiera dirigiendo el juego desde el banquillo, sino desde la comodidad de las suites ejecutivas del Estadio Madre de Ciudades, como presidentes de sus respectivos clubes de toda la vida.

¿Se sienten ya viejos? Este redactor, sin duda, sí. El choque de Racing contra Estudiantes para decidir al segundo campeón del año tras Platense (quizá tercero si contáramos a Central, pero mejor no) está lleno de nostalgia para los aficionados del fútbol de principios del siglo XXI, pero también es un testimonio de los talentos de dos estrellas que lograron hacer esa transición más dura, del campo a la sala de juntas.

En el caso de Verón en particular ha sido un camino muy difícil, especialmente durante los últimos 12 meses. El máximo dirigente de Estudiantes tendrá solo una presencia espiritual en Santiago del Estero este sábado – actualmente cumple una sanción de seis meses de inactividad en el fútbol, impuesta por la AFA de Claudio ‘Chiqui’ Tapia como castigo por el Pincha volteando la espalda a Rosario Central en la primera ronda de la actual competición de play-off. Antes de eso, el entonces talentoso mediocampista tuvo que soportar la tormenta por la turbia implicación de John Textor en Estudiantes a principios de 2025, aún no aclarada ni ratificada por votación de los miembros, como se afirmó. Verón también vio a su amado equipo eliminarse de la Copa Libertadores en una agonizante tanda de penales ante los campeones Flamengo, y colarse en los play-offs por el más estrecho de los márgenes.

Una vez allí, Estudiantes se reagruparon para vencer a dos conjuntos supuestamente intocables, campeones habituales de la tabla Central de Rosario y Central Córdoba, desde la casa de su enemigo jurado, Pablo Toviggino – “boina multicolor” fue uno de los apodos del tesorero de la AFA para La Bruja en medio de toda aquella tormenta Tunnelgate. En las semifinales esperaban nada menos que los archirivales del Pincha, Gimnasia, ante una afición local que rugía y desesperada por equilibrar la balanza en el famoso Clásico Platense. Estudiantes pasó gran parte del encuentro en la retaguardia, pero volvió a resistir con otro esfuerzo defensivo formidable, y aprovechó la mejor oportunidad del partido cuando Tiago Palacios apareció en el área para convertir el centro bajo de Edwin Cetré. Desconsuelo para los anfitriones, pero más evidencia, si hacía falta, de que este equipo de Estudiantes, con Verón al mando, simplemente no se rinde.

Esa misma aversión a rendirse caracteriza a sus rivales finales.

Racing superó a Boca el domingo para completar su registro de víctimas en el Superclásico de play-offs, Adrián ‘Maravilla’ Martínez por fin estuvo a la altura de su apodo con un cabezazo que rompió una racha goleadora de 10 partidos y llevó al siempre excitado Gustavo Costas a celebraciones típicamente desbordantes.

Costas es el símbolo de este equipo de Racing, y con razón, pero sería imperdonable no mencionar al hombre al frente de la institución, aunque ese perfil bajo sea exactamente como le gusta.

Milito, a decir verdad, heredó una situación envidiable del presidente de larga data Víctor Blanco cuando ganó las elecciones de 2024, pero eso trae sus propios desafíos. ¿Cómo se reemplaza a uno de los mejores directores de la historia del club, que logró éxitos tanto dentro como fuera del campo y que no tuvo reparos en dejar claro cuán crucial era para todo aquello?

No todo ha sido un camino de rosas. El “salto de calidad” Milito prometió durante la campaña ha sido usado como palo para castigarlo en los baches, especialmente tras la venta forzosa de Maxi Salas y una ventana de fichajes invernal algo decepcionante que no logró llenar de inmediato el hueco dejado por el delantero corpulento.

Racing sufrió su propia derrota estrecha ante Flamengo en las semifinales de la Copa, poco después de la eliminación en la Copa Argentina ante Salas y River, y con las cosas torciéndose también en la Liga Profesional de Fútbol, la atención se centró firmemente en el presidente y su estructura de detección de talentos.

La vindicación llegó al fin. A pesar de una horrenda racha de lesiones, Racing ha encadenado 12 partidos sin perder en la liga que los ha llevado al borde de su primer título desde 2019. Los fichajes que parecían tan mediocres en julio, en su mayoría, han encontrado su sitio, con el mercurial Duván Vergara quizá siendo el mejor ejemplo de que el tiempo es la mejor medicina. Continuarlo con Blanco no es tarea fácil, pero un título el sábado para sumar al triunfo de la Recopa de febrero sobre Botafogo sería un paso en la dirección correcta, no que Estudiantes de Verón esté en disposición de facilitarlo, ya que miles de aficionados se preparan para descender a Santiago del Estero.

El fútbol no siempre es justo, pero tiene su manera de devolver el equilibrio natural. Racing y Estudiantes compitieron mejor que cualquier otro equipo argentino en la Libertadores 2025 y, a pesar de la carga de trabajo extra que ello implica, siguieron siendo competitivos a lo largo de ambas mitades de esta temporada de la Liga Profesional. Si son los dos mejores equipos del país en este momento, lo dejaremos a otros comentaristas más bombásticos para afirmarlo. Pero sin duda cuentan con dos de los mejores administradores jóvenes (y siguen siendo jóvenes, ¡honestamente!) del fútbol defendiendo su causa, lo que augura un futuro prometedor, sea cual sea el resultado este sábado.


Martín Arancibia

Martín Arancibia

Soy Martín Arancibia, periodista deportivo apasionado por las historias que nacen en el fútbol argentino. Me especializo en crónicas y análisis que buscan ir más allá del resultado. Creo que cada partido es una oportunidad para contar algo que conecte con la gente.