La temporada de Depay ha estado marcada por una serie de lesiones musculares y articulares que le han impedido ganar ritmo. Dos largos periodos fuera se deben a tirones en el muslo derecho, 21 días en agosto y otros 25 entre septiembre y octubre. A principios de año, sufrió un esguince del tobillo derecho, un traumatismo en el pie y otro en el tobillo, que le costaron en total 27 días más.
Ahora el último problema en la rodilla se suma a un patrón que preocupa. Aunque no es tan grave como su desgarro del ligamento cruzado anterior (LCA) de 2019, la recurrencia de lesiones en la parte inferior del cuerpo pone de manifiesto la tensión a la que está sometido un atacante que vive de la explosividad. El personal médico del club está manejando la situación con cautela, especialmente dada su carga de trabajo con Corinthians y la selección de los Países Bajos. Este enfoque prudente es necesario, pero también significa que Corinthians deberá adaptarse de nuevo sin uno de sus delanteros más experimentados.