FIFA sostuvo que las necesidades de hidratación se cubrirían mediante tiendas de enfriamiento y estaciones de pulverización alrededor de los estadios. Sin embargo, esa explicación no logró convencer a muchos grupos de aficionados, que vieron el cambio como una restricción innecesaria impuesta en el último minuto.
Las preocupaciones de salud se convirtieron en el centro del debate. Datos de World Weather Attribution sugirieron que 26 de los 104 partidos del torneo podrían jugarse en condiciones en las que la Temperatura Global de Bulbo Húmedo supere los 26 grados Celsius, lo que despierta temores de enfermedades relacionadas con el calor entre los aficionados.
La embajada de los aficionados de Free Lions England reflejó esas preocupaciones, declarando en X: «¿Qué viene después? ¿Protector solar prohibido y aficionados obligados a comprarlo dentro de los estadios? Por supuesto, el pensamiento inmediato de los aficionados es que esto es simplemente la última maniobra para sacar dinero.»
«Con lo caliente que serán los estadios, muchos al aire libre, dejen que los aficionados traigan una botella si quieren. Esperamos que las fuentes de agua en los estadios sigan siendo gratuitas; ojalá no cobren en la cola.»