Desde una dictadura militar que asesinaba a sus oponentes mientras los partidos se disputaban a pocos bloques de distancia hasta las crisis económicas de la era democrática, las Copas del Mundo en Argentina se han visto repetidamente coincidir con importantes puntos de inflexión políticos y económicos.
Los historiadores, politólogos y sociólogos han señalado durante mucho tiempo un fenómeno recurrente: mientras millones de argentinos se concentran en la selección nacional, los gobiernos a menudo se ven obligados a implementar medidas controvertidas, gestionar crisis o promover reformas institucionales.
Ya sea por diseño o por circunstancia, el torneo de fútbol más grande ha coincidido con frecuencia con algunas de las decisiones más trascendentes del país.
Copa del Mundo de 1978: Dictadura, propaganda, horror de ESMA
La Copa del Mundo de 1978, celebrada en Argentina del 1 al 25 de junio de ese año, se convirtió en el ejemplo más notorio de que el fútbol se utiliza para fines políticos oscuros.
La junta militar argentina, encabezada por Jorge Rafael Videla, convirtió el torneo en una vasta campaña internacional de relaciones públicas para su autodenominado “Proceso de Reorganización Nacional.”
Mientras el equipo de César Luis Menotti avanzaba hacia el título, centros de detención clandestinos continuaban funcionando en todo el país. El símbolo más llamativo fue la Escuela Superior de Mecánica de la Armada (ESMA), donde los prisioneros eran torturados y desaparecían a solo 11 cuadras del estadio Monumental de River Plate, en Núñez, Buenos Aires.
Durante el torneo, los secuestros y las desapariciones forzadas continuaron en todo el país. Al mismo tiempo, el entonces ministro de Economía José Alfredo Martínez de Hoz llevó adelante reformas financieras que liberalizaron las tasas de interés, fomentaron la entrada de capital especulativo y contribuyeron a elevar la deuda externa de Argentina.
La dictadura militar permanecería en el poder hasta 1983, para entonces se estima que unas 30.000 personas habían sido desaparecidas por las fuerzas de seguridad.
1982: Guerra, colapso inminente del poder militar
La Copa del Mundo de 1982 en España comenzó apenas unos días después de la derrota de Argentina ante Gran Bretaña en el conflicto del Atlántico Sur.
Argentina se rindió el 14 de junio de 1982, apenas 24 horas después de su partido inaugural. Durante el torneo, la junta impuso una censura extensa, suprimió material periodístico procedente de las islas que contradijera la narrativa oficial del régimen.
Muchos soldados que regresaban fueron traídos de regreso al continente por la noche, lejos de la vista pública, mientras el régimen entraba en sus fases finales.
1986: El triunfo de Maradona y la tensión económica
Mientras Diego Maradona inspiraba a Argentina hacia la gloria en la Copa del Mundo en México, el gobierno de Raúl Alfonsín lidiaba con crecientes dificultades económicas.
Entre mayo y julio de 1986, bajo la presión del Fondo Monetario Internacional (FMI) y ante los crecientes problemas con el Plan Austral del gobierno, se endureció la política monetaria y fiscal, se introdujeron devaluaciones de facto e impusieron restricciones al gasto que contribuirían a empeorar la perspectiva económica.
1990: Privatizaciones durante Italia ’90
Durante la Copa del Mundo de 1990 en Italia, el entonces presidente Carlos Menem aceleró su programa de privatizaciones.
A medida que Argentina avanzaba hacia la final en Italia, las negociaciones se intensificaron sobre la venta de la empresa estatal de telecomunicaciones ENTel y de la aerolínea de bandera Aerolíneas Argentinas. Los opositores alegaron cambios irregulares en las condiciones de licitación y beneficios excesivos para los inversores privados.
Las privatizaciones se convertirían en pilares definitorios del amplio programa de reformas de mercado de Menem durante la década de 1990.
1994: Reforma constitucional, reelección
La Copa del Mundo de 1994 en Estados Unidos coincidió con la implementación del Pacto de Olivos, un acuerdo histórico que allanó el camino para la reforma constitucional y la reelección de Menem como presidente.
Mientras la atención pública se centraba en la fallida prueba de dopaje de Maradona, su expulsión del resto del torneo y la eliminación de Argentina, el sistema político del país experimentó una de las transformaciones institucionales más significativas desde el retorno de la democracia.
1998: Recortes como el convertibilidad flaquea
Durante la Copa del Mundo de 1998 en Francia, el gobierno de Menem profundizó los ajustes fiscales exigidos por el FMI.
Se aplicaron recortes presupuestarios, reducción de subsidios al sector productivo y restricciones al financiamiento universitario, a medida que aumentaba el desempleo y el modelo de convertibilidad de la administración comenzaba a mostrar signos de agotamiento.
Las medidas se introdujeron cuando la recesión se afianzaba, presagiando la crisis económica que estallaría tres años después.
2002: Colapso económico, asesinatos de Avellaneda
La Copa del Mundo de 2002 en Corea del Sur y Japón se desarrolló durante la peor crisis social y económica desde el retorno de la democracia.
El gobierno de Eduardo Duhalde implementó la política de “pesificación asimétrica”, reduciendo las cargas de deuda de las empresas mientras muchos ahorristas veían mermar su poder adquisitivo.
El 26 de junio, durante el torneo, fueron asesinados los manifestantes Maximiliano Kosteki y Darío Santillán en una represión policial en Avellaneda, episodio que se convirtió en un momento definitorio del periodo postcrisis.
Aunque Argentina ya había sido eliminada del torneo, los asesinatos ocurrieron durante la última semana de la competencia.
2006: Renacionalización del agua de Aguas Argentinas durante el Mundial de Alemania 2006
Durante el Mundial en Alemania, el gobierno del entonces presidente Néstor Kirchner avanzó con la renacionalización del servicio de agua.
El proceso siguió a la cancelación de la concesión de Aguas Argentinas y a la consolidación de la empresa estatal de aguas AySA, con importantes cambios operativos que se llevaron a cabo mientras la atención pública se centraba en el torneo.
2010: Transmisión de fútbol y mensajes políticos
Durante la Copa del Mundo de 2010 en Sudáfrica, la administración de la entonces presidenta Cristina Fernández de Kirchner expandió el programa de televisión abierta “Fútbol para todos”, que tanto críticos como partidarios vieron como una herramienta significativa de comunicación política.
2014: Holdouts, default técnico
La Copa del Mundo de 2014 en Brasil coincidió con una fase crucial de la disputa de Argentina con los acreedores holdout.
Cuatro días después de que comenzara el torneo, la Corte Suprema de Estados Unidos dejó en pie una sentencia del juez Thomas Griesa, fortaleciendo la posición de los fondos de cobertura que buscaban el reembolso de la deuda en incumplimiento.
La sentencia efectivamente impedía que Argentina abonara la deuda reestructurada a menos que los acreedores holdout fueran pagados en su totalidad.
As Argentina reached the final, the government intensified its sovereignty-focused rhetoric while the country slipped into a technical default.
2018: Acuerdo con el FMI
El 14 de junio, el mismo día en que comenzó la Copa del Mundo de 2018 en Rusia, el gobierno del entonces presidente Mauricio Macri publicó un memorando que formalizaba un rescate récord de 50.000 millones de dólares con el Fondo Monetario Internacional.
El anuncio se produjo en medio de una crisis cambiaria que había obligado a Argentina a volver al FMI por primera vez en más de una década.
En los meses siguientes, se recortó el gasto en obras públicas, se intensificó el ajuste fiscal y las tarifas de servicios públicos aumentaron bruscamente conforme a los términos del acuerdo.
2022: Qatar, inflación, “soy dólar”
Durante la Copa del Mundo de 2022 en Qatar, el gobierno del entonces presidente Alberto Fernández lanzó la segunda fase del programa de “soy dólar”, al ofrecer una tasa de cambio preferencial a los exportadores agrícolas para reforzar las reservas del Banco Central y cumplir con los objetivos del FMI.
El torneo se desarrolló en un contexto de inflación superior al 90 por ciento anual, reservas en declive y una creciente presión del FMI.