Belgrano se atreve a soñar mientras los playoffs de la Liga Profesional traen sorpresas

18 mayo, 2026

La última edición advirtió a los lectores que esperaran lo inesperado en los play-offs de la Liga Profesional de Fútbol, y ciertamente no han decepcionado en ese aspecto. ¿Quién podría haber visto a Boca Juniors rendirse en casa ante un Huracán con nueve jugadores? ¿El poderoso Independiente Rivadavia sorprendido en Mendoza a manos de Unión? ¿Racing realmente logrando ganar un partido – y contra Estudiantes, ni más ni menos, en La Plata? ¿O que San Lorenzo de alguna forma lograra extraer la derrota de las fauces de la victoria habiendo llevado la delantera ante River Plate durante casi todo el partido y en los penales con un hombre menos en el campo (de acuerdo, ese podría ser más plausible)?

Esta competición apenas nos está dando tiempo para tomar aire. Las semifinales ya están a la vuelta de la esquina este fin de semana, con la promesa de más encuentros memorables y, con Estudiantes de La Plata eliminado, un posible nuevo campeón listo para dar su siguiente paso en el camino hacia la gloria. Los cuatro finalistas son un grupo mixto de caras conocidas y sorpresas, pero quizá la historia más atractiva de esta carrera por el título pertenece a Belgrano.

El Pirata es el único equipo entre los cuartos que no ha levantado aún un título de liga en su historia. Ellos buscan convertirse en el primer equipo fuera de la Ciudad y Provincia de Buenos Aires en ganar la liga desde Newell’s Old Boys en 2013; para los fines de este ejercicio no contamos la extraña “victoria” de Rosario Central el año pasado, así que Canallas siéntanse libres de escribir con sus críticas – y el primer equipo con sede fuera de la tradicional base futbolística de Argentina de Buenos Aires y Santa Fe en alzar el título en la historia de 135 años de la Primera División. Para lograrlo, Belgrano está apostando por dos ídolos del club que han regresado con el sueño de hacer posible lo aparentemente imposible.

Franco Vázquez puede haber perdido un paso o dos desde su primera etapa en Barrio Alberdi, pero cada vez que toma posesión de la pelota los recuerdos vuelven a inundarlo. “El Mudo” fue la joven estrella de la campaña de ascenso de Belgrano en 2010-2011 a la Nacional B, que culminó con aquella inolvidable victoria de playoff sobre River, formando una dupla letal en la delantera junto a César “Picante” Pereyra. Tuvo poco tiempo para disfrutar del fútbol de Primera, se trasladó a Palermo en diciembre de 2011 para continuar una carrera muy exitosa que incluyó pasos por Rayo, Sevilla y Parma y la notable distinción de haber sido convocado por ambas selecciones nacionales, Italia y Argentina.

Vázquez regresó a Belgrano con gran fanfarria en enero y, aunque a los 37 años parte de su dinamismo y empuje se han debilitado, ha sido una excelente opción desde el banquillo para su club formador, anclando el centro del campo, como lo evidenció su pase milimétrico para asistir a Ramiro Hernandes cuando el Pirata derrotó a Unión en el choque de cuartos de final del martes.

En un curioso giro del destino, Vázquez reemplazó a su sucesor espiritual en Córdoba. Lucas Zelarayán ha tenido una carrera notable. Un fenómeno adolescente que debutó en 2012, poco después de la salida de El Mudo, el número 10 iluminó Belgrano durante cuatro temporadas y luego brilló en México y Estados Unidos, ganando títulos a ambos lados del Río Grande. Cuando decidió volver a Argentina en el invierno de 2025, como él contó, no le faltaban opciones. “Oí interés de River, Boca y Racing; mi agente siempre me lo mencionaba,” explicó a TyC Sports. “Les agradecí, pero siempre tuve la intención de volver a Belgrano.”

La pérdida de los Grandes fue la ganancia de Belgrano. Zelarayán ha mostrado su mejor versión a lo largo de 2026, aportando cuatro goles y una asistencia mientras el club, que había quedado fuera de las dos ligas de play-off el año pasado, terminó quinto en el Grupo B del Apertura. Él y Vázquez han sido auxiliados por una plantilla de trabajadores anónimos, como el veterano extremo Emiliano Rigoni, ex-Independiente y ex-São Paulo (otro antiguo juvenil Pirata que regresó a casa) y el delantero Lucas Passerini, que estuvo en el meollo de un derby caliente contra Talleres en los octavos, marcando un gol anulado por fuera de juego, asistiendo al gol de Francisco González y luego viendo la roja al desplazar sus pies al abandonar el césped, una de las tres tarjetas rojas mostradas esa tarde mientras los rivales de Córdoba casi descendían a una guerra abierta.

Belgrano tiene a sus héroes autóctonos. Tienen al veterano entrenador en el banquillo, Ricardo Zielinski, otro héroe de 2011. Tienen un presidente del club en Luis Artime (hijo del ex delantero argentino) que irradia carisma y pasión. Y tienen el impulso tras dos grandes victorias, una frente a nada menos que su eterno rival. Las estrellas parecen alinearse para el club mientras buscan hacer lo que ningún equipo del vasto “interior” ha hecho jamás, y neutralizar a los grandes de Buenos Aires llevándose el título.

A continuación, Argentinos Juniors en el crisol de Barrio Alberdi: y si la suerte de Belgrano se mantiene, Vázquez, Zelarayán y decenas de miles de Cordobeses se estarán preparando para una final única en la vida, disputada en el propio Estadio Mario Alberto Kempes de Córdoba, ni más ni menos. Izad la bandera pirata: este barco pirata navega exactamente en la dirección correcta.


Martín Arancibia

Martín Arancibia

Soy Martín Arancibia, periodista deportivo apasionado por las historias que nacen en el fútbol argentino. Me especializo en crónicas y análisis que buscan ir más allá del resultado. Creo que cada partido es una oportunidad para contar algo que conecte con la gente.