Tras el inquietante silencio del fin de semana pasado, la recién reanudada Liga Profesional de Fútbol no perdió tiempo en hacer sonar sus sartenes y anunciar que había vuelto y más fuerte que nunca. El martes, en el primer partido desde la interrupción –fue una semana larga, sin duda– Independiente y Unión nos ofrecieron un emocionante 4-4, con el primero cediendo tres goles en menos de 40 minutos antes de rascar algo del partido ante una afición local incrédula. Sarmiento y Racing, por otro lado, podrían haber seguido en las líneas de piquete en lugar de someter a los aficionados de Junín a un desesperado empate sin goles, lo bueno, lo malo y lo muy, muy feo en una noche de fútbol argentino. Los extrañábamos.
Uno de los encuentros más esperados de esta jornada de mitad de semana fue la visita de San Lorenzo a la Bombonera, un recinto en el que el Cuervo suele rendir mejor que la mayoría de los equipos. Lo demostraron una vez más el miércoles al llevarse un empate trabajado, anulando el tanto inicial de Santiago Ascacibar en la segunda mitad gracias a su suplente de lujo Gregorio Rodríguez.
Dejando de lado ese último resultado, la venerable casa de Boca es un lugar imponente para pisar, y podría volverse aún más intimidante en un futuro no tan lejano con la incorporación de hasta 30,000 voces extra de bostero en los días de partido.
Debe señalarse que, por pintoresco e icónico que sea el estadio actual, necesita desesperadamente algo de cariño y mantenimiento. Encerrado por un costado por una hilera de casas cuyos propietarios se niegan obstinadamente a vender, de ahí las peculiares cabinas verticales que dan a la Bombonera su extrañeza única, en su aspecto actual hay muy poco espacio u oportunidad para la expansión. Y cuando tienes tantos aficionados como Boca, eso supone un problema.
La capacidad declarada actual de La Bombonera es aproximadamente de 57,000. Una cifra respetable, sí, pero eclipsada por los 282,000 miembros que la Xeneize tiene registrados, la mayoría de los cuales claman por la oportunidad de ver a sus héroes en acción de forma regular. La reciente remodelación del Monumental, que ha elevado la capacidad de casa del River a 85,000, también ha aumentado la necesidad de iniciar trabajos en La Boca, ya que el equipo es apaleado por sus rivales cada semana en las taquillas, con un impacto financiero correspondiente.
El nuevo y fresco proyecto de Boca para renovar su querido hogar se filtró a la prensa esta semana. Las características planificadas incluyen una expansión que llevaría la capacidad a 80,000, incluyendo la adición de un cuarto piso; un techo que cubra las cuatro tribunas; y 18 ascensores para facilitar el acceso a las terceras y cuartas plantas del estadio. Según informes, la administración de Juan Román Riquelme ya está negociando con los dueños de las vías férreas que corren por un costado del terreno para comprar las tierras necesarias, y que el nuevo diseño permitiría un aumento significativo de la capacidad sin tener que comprar a esos vecinos molestos, desde hace mucho un punto de fricción para cualquier plan.
Hemos visto numerosas propuestas ambiciosas, todas con lujosos renders informáticos y proyecciones impactantes, a lo largo de los años. ¿Será que esta vez alguna despegará? Según informes, los trabajos podrían comenzar en La Bombonera tan pronto como a mediados de este año, con Boca enfrentando un éxodo temporal de su barrio, que empezaría en 2027 cuando comiencen las tareas de remodelación más invasivas.
Una vez que (si) se complete, el club ostentará uno de los estadios más grandes y modernos del continente. Ya de por sí uno de los recintos más evocadores, por no decir ensordecedores, para ver fútbol profesional en cualquier parte del mundo, prepárense para que La Bombonera se convierta en una parada aún más intimidante para los aficionados y jugadores visitantes por igual.